"No tuve que integrar a mi hijo, él me integró a mí" | Fundación Descubreme
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"No tuve que integrar a mi hijo, él me integró a mí"

Proyectos del Fondo Descúbreme - 29 octubre, 2012

Esto dice una de las madres que participa en el taller de carpintería ofrecido por la Agrupación Creación de Conchalí. La iniciativa, apoyada por el Fondo Descúbreme, tiene por objetivo reunir a los padres e hijos con discapacidad cognitiva en torno a la creatividad, el trabajo manual y la actividad física.

La Agrupación Social Cultural y Deportiva Creación es otra de las que ganó el Fondo Descúbreme para el financiamiento de su taller de carpintería, en el que participan 12 jóvenes con discapacidad cognitiva -mayores de 18 años- acompañados por sus padres.  El proyecto, que obtuvo 3.037.439 de pesos, busca reunir a los padres e hijos con discapacidad cognitiva en torno al trabajo manual.
El origen de una idea con proyección
«Creación» surge hace cerca de tres años, cuando la terapeuta Johanna  Menares y el profesor Patricio Corvalán dejaron de trabajar en la Escuela Diferencial Santa Teresa de Ávila, de la comuna de Recoleta y pensaron en llevar a cabo un taller en el que se integrara también a los padres. Esto a fin de que el progreso de algunos alumnos,  que habían estado bajo sus cuidados en el establecimiento, no mermara.
Fue así como una de las apoderadas ofreció conseguir una sede vecinal -que es en la que han funcionado hasta ahora- y con la ayuda de aportes municipales consiguieron comprar máquinas, herramientas, mesas, sillas y otros materiales para la realización del taller.
De esta manera ya han conseguido vender varios de sus productos en ferias navideñas y para regalos de empresas, que van desde cajas pintadas por ellos mismos, hasta percheros para colgar la ropa.
Dos instructores con vocación
Johanna y Patricio son dos profesionales con vocación. Recorren una hora y media en metro y micro para trasladarse desde su trabajo hasta el taller. Jornadas que se efectúan tres veces a la semana (lunes, miércoles y sábado) y que valen la pena, según ambos.
Hace poco la Municipalidad de Conchalí les cedió un terreno, lo que sumado a un fondo de la Fundación Desafío Levantemos Chile que ganaron, les permitirá construir su propia sede, por lo que ya no tendrán que sacar y volver a instalar sus máquinas, herramientas y demás materiales, todas las veces que se reúnen. «Quizás funcionemos cinco veces a la semana a partir del próximo año; las mamás van a funcionar como monitoras y se van a ir turnado», afirma Johanna.
Asimismo, destaca que el trabajo con ambos grupos -padres e hijos- durante estos años ha sido gratificante. En este sentido, agrega que ha podido ser testigo de muchos ejemplos de superación e historias en las que las familias se han unido gracias al taller. «No tuve que integrar a mi hijo, él me integró a mí», dijo que le había expresado una de las madres con orgullo.
Experiencias como éstas han constituido un impulso para ambos profesionales, quienes aseguran que todos sus esfuerzos valen la pena. «Verlos progresar es mucho más gratificante que recibir un sueldo», recalcan. Este cariño es valorado y retribuido por los jóvenes y familiares que participan en el taller, los que por su parte, han sido constantes y han perseverado en cada desafío que se les ha propuesto.

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