Inclusión escolar: ¿por qué pedir por favor que eduquen a un hijo? | Fundación Descubreme
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Inclusión escolar: ¿por qué pedir por favor que eduquen a un hijo?

NOTICIAS - 16 agosto, 2013

Por Claudia Aldana S.*
Desde hace dos años y tres meses, veo la vida con otros ojos. Soy la mamá de una niña que el sistema entero considera diferente. Fátima tiene síndrome de Down. Mi hija, Fátima Esperanza Gutiérrez Aldana, llegó a este mundo a hacer su vida, y a mejorar la mía. Hasta que pensamos en su educación escolar.
IMG_1953Muchos papás asumen que la educación es el único medio para asegurarles un futuro mejor a sus hijos. Yo me encontré que, más allá de los exitismos, de los prejuicios de clase, de las etiquetas, de las tribus en torno a ciertos colegios, debíamos plantearnos antes de golpear una puerta que, de alguna manera, mi hija tendría que pedir por favor ser recibida entre los “normales”. Entiendo que el prejuicio partió de mí. ¿Cómo levanto el teléfono, postulo al colegio y explico que la Fátima tiene síndrome de Down, sin dar lástima, sin pedir por favor, y no quedar fuera con sólo pronunciar esas palabras? ¿Cómo hago una lista de colegios donde quisiera que la reciban si es evidente que el 90 por ciento de esos establecimientos me dirán que no están preparados para el desafío que implica recibirla en sus aulas?
Mi otra hija, que ya tiene 3 años, asiste desde los 8 meses al jardín Antilén. Aquí conocieron a Fátima desde que se estaba gestando, y se manifestaron felices de recibirla. En marzo de este año cruzó el portón de la mano de su hermana, con su mochila, lista de útiles y colación, como sus compañeros. Una sicopedagoga externa ha guiado a las tías en sus tareas y rutinas y la experiencia ha sido muy linda. Sólo unos pocos pueden entender la satisfacción que siento cuando la veo en su sala, como una más. ¿Por qué no incluirla en el colegio?
Hay padres de otros niños que nos han contado cuentos del terror. Nos han dicho que ella se sentirá diferente. Y sí, espero que siempre se sienta distinta. Porque no hay dos personas iguales en la tierra. Espero que su hermana también sepa que ambas rompen el molde. Y trasladar esa sensación tan de piel a la búsqueda de un colegio no es sencillo.
Como decía, Fátima está rodeada de sincronías. Tras leer muchos proyectos educativos, me encontré enviando un correo al Colegio Altamira, explicando que soy mamá de dos niñas, una de ellas con necesidades educativas especiales. Fuimos a una entrevista con el sicólogo, y entendimos que estábamos en la misma tecla. Buscamos un espacio donde cada niño aprenda dentro de sus capacidades. Sí, es una privilegiada.
La educación pública tiene una deuda vergonzosa con los niños como mi hija. Creen que anotarla en la lista del curso es suficiente. ¿Hay alguien que le explique a los compañeros de curso, a los apoderados, lo que significa tener un nivel de discapacidad, de cualquier tipo? ¿Saben los profesores cómo lidiar con alguien en la sala que aprende a ritmo diferente a los otros 45 que están presentes? Esos niños carecen de herramientas como las que hoy maneja mi hija. La educación pública recita cifras de “integración” en las salas, pero no explica, de forma concreta, si esos niños contarán con apoyo extra pedagógico, sicológico, cómo se les integrará socialmente o si esperan exponerlos a ser marginados en el patio, a ser el niño que no va al cumpleaños, el “raro” que no calza.
IMG_1978Educar no es enseñar dos más dos o sacar equis puntos en las pruebas de medición. Educar es presentarles el mundo a los niños. Ese mundo hoy es diverso en todos los aspectos. ¿Representan las salas esa realidad? Lo dudo. ¿Por qué educar con inclusión a un niño con capacidades diferentes es hoy un lujo? ¿Por qué hay niños de diferentes categorías? ¿Por qué las políticas públicas en materia de discapacidad siguen siendo apenas asistencialistas?
Quiero que mis hijas crezcan en un ambiente diverso. Y trabajo para que muchos niños más lo hagan. ¿Vas a invitar a mi hija “diferente” al cumpleaños de la tuya, o elegirás mirar hacia el lado?
 
* Claudia Aldana S. es periodista, escritora y autora del libro “Downtown”.
 

Las opiniones expresadas en esta sección buscan ampliar las miradas sobre los temas de inclusión, diversidad funcional y discapacidad cognitiva. Estas opiniones son de responsabilidad del autor y no representan necesariamente el pensamiento de Fundación Descúbreme.
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