• Inclusión, un derecho de todos

    Más allá de la promulgación de la Ley de Inclusión Laboral, están las historias de superación de las personas con discapacidad cognitiva que logran integrarse el mundo del trabajo. Tal es el caso de Mauro García quien, en la actualidad, se desempeña como operario de producción en la empresa Vulco. Te invitamos a conocer su historia.

    “El trabajo dignifica” es una expresión muy común y, sin duda, a las personas con discapacidad les hace mucho más sentido, esto porque, según cifras de la Encuesta Nacional de Discapacidad 2015, el 57,2% de la población adulta con discapacidad no participa del mercado laboral. Sin embargo, más allá de las estadísticas, siempre hay historias de superación dignas de rescatar y contar. Tal es el caso de Mauro García, joven de 28 años, quien se desempeña como operario de producción en la empresa Vulco en su sede de San Bernardo y que presenta discapacidad cognitiva.

    Para Mauro el valor del trabajo reside en la posibilidad de tener una mayor independencia, autonomía y fortalecer su rol de adulto. “Yo manejo mi propia plata y me he podido comprar una bicimoto que quería hace mucho. En ella me voy a trabajar todos los días”, señala.

    Es así como Mauro, como tantos otros, ha podido vivir la experiencia de empleo formal, con condiciones dignas y en igualdad que el resto de sus compañeros de trabajo.

    “Mis compañeros nunca han hecho alguna diferencia conmigo, desde que llegué todos me han tratado como uno más, eso me hace sentir cómodo, porque la gente siempre tiende a vernos como que no somos capaces, pero no es así, nosotros también podemos. Si nos enseñan como hacer las cosas, uno aprende”.

    Pero su inclusión ha trascendido las barreras de lo laboral y le ha permitido formar parte de otros espacios de recreación como el equipo de fútbol conformado por los colaboradores de Vulco, dónde juega semanalmente.

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